captura conocerzamora.com

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La ciudad de Viriato

Ahora que estamos tan familiarizados con la conquista romana de Hispania, nos sorprende saber que fue precisamente este héroe celtíbero el que ha puesto color a la bandera zamorana a través de sus gestas en la región. Las ocho bandas rojas representan las ocho batallas en que venció a los romanos, más una verde como símbolo de la lealtad de los Reyes Católicos a la ciudad zamorana.

Zamora, ¡no se hizo en una hora!

La joya del románico como la conocen los expertos en arquitectura del medievo, llevo siglos y siglos de cercos, gestas, héroes, reyes traicionados y cortes castellanas para lucir tal y como la conocemos hoy en día. Tras su humilde reconocimiento esconde nada más y nada menos que 24 iglesias románicas construidas entre los siglos XI y XIII. A este rico patrimonio, se le suma la contundente gastronomía castellana y el hedor del buen vino de la tierra.

De fisonomía sencilla y recogida, esta ciudad se deja recorrer fácilmente a pie y nos desvela paso a paso los entresijos de una historia ancestral bañada por aguas de Duero. Estoy valorando seriamente reservar un hotel en Zamora, aunque sólo sea por la noche del sábado y en dos días me dará tiempo a disfrutar de lo mejorcito este tesoro castellano. No está tan cerca como Segovia, pero creo que merece la pena.

El centro neurálgico lo encontramos en la Plaza Mayor, con una de las iglesias más grandes de la ciudad San Juan Bautista. Allí encontramos el monumento al Merlú, que tal y como me relató mi amiga son dos cofrades en actitud procesional que nos anuncian el tiempo de Semana Santa, sin lugar a dudas las fechas más señaladas para los propios zamoranos. Al contrario que los sevillanos, las gentes castellanas viven esta época con un recogimiento y una sobriedad sobrecogedoras, tanto es así que su fidelidad a las tradiciones se ha convertido en un icono para los visitantes.

Además, ya que el otro día hablábamos de paradores, cuenta con uno de los paradores más exquisitos de la red nacional. Es el castillo de los condes de Alba y Aliste, una de las comarcas de la provincia, se trata de un auténtico palacete renacentista del s. XV con un gran patio que da paso al resto de estancias.

Pero si hay un monumento a destacar es sin duda su catedral, del siglo XII, con su impresionante cúpula bizantina, como la denominan los locales, cimborrio, con un enorme museo catedralicio que conserva cientos de reliquias, tapices flamencos con motivos épicos como la Batalla de Troya.

Zamora la bien cercada

Si me sorprendió la foto de su catedral, me sorprendió aún más el saber que también contaba con un Castillo del siglo XI, con unos increíbles jardines, los típicos donde los novios se hacen el book de boda. Dice la tradición que en el 1072, el rey Sancho II cercaba la ciudad debido a sus desavenencias con su hermana Doña Urraca señora de Zamora. Utilizando sus artimañana femeninas Doña Urraca recurrió a su hombre de confianza Vellido Dolfos, para engañar a su hermano y matarle a traición cuando menos lo esperase. El marco para tal asesinato fueron los propios jardines del castillo y la puerta del cerco.

En los últimos años, sus fiestas locales han ido cobrando cierta importancia, el movimiento y organización de peñas que recorren la ciudad dándole un poco de vidilla a esta tranquila capital de provincia con más de cien actividades de todo tipo. Mi amiga se ha apuntado a una de ellas, sí puede parecer un plan un tanto provinciano, pero de concierto en concierto, actividades colectivas donde participa gente de todas las edades invita a perderse en la exaltación de la verbena. La cosa empezó a moverse ayer y durará hasta el 29.

Y entre leyendas, celebraciones de solsticios y magia mitológica a fuego lento de San Juan, os invito a descubrir esta encantadora ciudad.