Making Of- Cómo los "Amores de verano" se convirtieron en "Calentones de verano"

Tengo 28 años y digo, pensándolo lo justo y necesario, debiéndome a una radiografía perfecta y automática desde mis sentimientos más superficiales a los más profundos y de mi ya larga, pero no suficiente- soy exigente-, experiencia y a un análisis del grado de calentón sexual que estoy completa y absolutamente deseando acostarme con él para no volver a verle nunca más– ¡menos mal!.

Este calentón es muy de verano- fuera símiles meteorológicos. La estación más calurosa nos presenta los mejores ingredientes para que ello suceda: menos ropa, cuerpos preparados durante todo el año para ser mostrados ahora, gente relajada y con ganas…, exotismo y, sobre todo, el tiempo justo para que los encuentros aquí-te-pillo-aquí-te-mato se den cita. Enjoy summer-time!

El precedente: los grandes amores de verano

No sé vosotras, pero las historias más intensas siempre me ocurrían en verano. Los primeros amores, las primeras decepciones… Todo ello siempre estaba acompañado del punto melodrámatico que le daba la cuenta atrás y el carpe diem. Cualquiera podía ser un Romeo y Julieta de pacotilla en vacaciones, cuando se sabía que la separación era inminente y se podía idealizar al objeto de deseo hasta proporciones astronómicas.

Los amores de verano eran una lobotomía consentida y en pareja. Mientras los dos se crean el cuento y sean felices, ¿quiénes somos los demás para abrirles los ojos? El problema comenzaba cuando uno de los dos hacía creer el cuento al otro, sabiendo que pronto desaparecería tras una cortina de humo, sin teléfono, sin perfil en una red social. El engaño perfecto.

Calentones de verano inevitables

Sentir estos engaños en propia piel y verlo nítidamente en los lagrimones de tus amigas hace replantearte el concepto de los amores veraniegos. Son como las meigas, haberlos haylos… ¡pero a ver quién los encuentra!

Por ello es mejor no complicarse la vida, saber que el mar está lleno de tiburones y que lo importante no es hacerse la víctima, sino saber aprovechar las circunstancias para disfrutar.

Ya no está de moda jurar amor eterno al primer chulo de playa que se nos acerque marcando bíceps. Eso dejémoslo para los culebrones de tarde o las novelas empalagosas.

Rebecca recomienda: no usar protector solar ni gafas de sol para evitar calentones veraniegos. ¡Vive el momento!