¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Yo, emocionadísima. Hoy es el día del Orgullo LGTB, el primero que vivo fuera del armario. Además, este sábado participaré en la manifestación de Madrid bajo el lema “Leyes por la igualdad real ya. Año de la bisexualidad en la diversidad”.  Aunque poco a poco nuestra situación mejora, todavía existe mucha ignorancia sobre qué es ser bisexual y, día a día, sufrimos discriminación. Por ello, en este post, voy a hablaros sobre ¡sorpresa!, la bisexualidad. Para abrir boca y que veáis por donde van los tiros, os dejo con I U She, una canción en la que la cantante canadiense Peaches declara “no tengo nada que decidir. Me gustan los chicos y las chicas”.

¿QUÉ SUPONE SER BISEXUAL?

Como os dije cuando salí del armario con vosotras, este 2016, ha sido declarado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) como Año de la bisexualidad en la diversidad. Es la primera vez que esto ocurre y, a propósito de ello, el Grupo Bisexual de la federación compartió la mejor definición de bisexualidad que he leído en mi vida: “es la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual,emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, ni de la misma manera ni con la misma intensidad”.

Tras esta aclaración, se hace importante recalcar que somos siempre bisexuales, es decir, no nos hacemos homosexuales ni heterosexuales cuando estamos con alguien de nuestro mismo sexo o del opuesto, respectivamente. Simplemente, tenemos relaciones sin más adjetivo que sentimentales. Y, además, tampoco somos un pase directo a cumplir la fantasía del trío.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi "soy bisexual" con un "je,je,je, entonces te molarán los tríos.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi “soy bisexual” con un “je,je,je, entonces te molarán los tríos.”

PROBLEMAS A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS

En este apartado, os voy a hablar de mí y mis experiencias (¿y cómo así? ¿Rebecca, eres tú?) y, también de las de toda la gente bisexual de todas las edades que he conocido en el último año. Con esto quiero decir que los problemas a los que nos enfrentamos las personas bisexuales no son sólo desagradables experiencias del pasado mal superadas (además, la mayoría tenemos las heridas cerradas), sino que ocurren cada día.

Los homosexuales sufren homobofia, los transexuales, transfobia y los bisexuales, bifobia. La principal pega de visibilizarte como bisexual es que esa bifobia puede proceder tanto de heterosexuales como de las personas LGT. Para haceros más clara la comprensión, he seleccionado las principales muestras de bifobia que existen y sus consecuencias directas:

  • La negación. “Yo no me creo la bisexualidad” o “Todas las personas que me han dicho que eran bisexuales han terminado (¿?) siendo gays/lesbianas” son frases de mierda que te suele decir la gente a la cara y con la típica sonrisa impertinente de autosuficiencia. Siempre me viene a la cabeza lo mismo, “¿quién te has creído tú para juzgar como falsa o verdadera mi orientación sexual? No tienes por qué entenderlo todo, basta con respetar”.

Resulta curioso lo atrevidas que son la ignorancia y la ausencia de educación.

  • Pocos referentes. Esto significa que pocos famosos, políticos o personas como nosotras se atreven a salir del armario como bisexuales. Cada vez hay más, pero todavía están a años luz en número respecto al resto de letras del colectivo LGTB. ¿Cuáles son las principales consecuencias de esto? Para empezar, que cuando somos pequeñas no sabemos qué nos pasa. Después, cuando ya empiezas a intuir quién eres, compruebas que la bifobia campa a sus anchas en la sociedad. De hecho, frases como que la bisexualidad es una fase,  la antesala a la aceptación de tu homosexualidad o que hay que decidir, lo impregnan todo, una vez sale a colación alguna conversación sobre gays. Todas esas palabras te hacen creer que si la homsexualidad ya es mala, la bisexualidad ya ni os cuento. Entonces, cuando ves que eres bisexual, te sientes total y absolutamente desamparado. Además, si aparecemos en libros o películas, en el 99% de los casos se nos muestra como personas desequilibradas y en las que no se puede confiar.
  • “Sois viciosos/promiscuos”. Esta afirmación me hace “mucha gracia” y, de hecho, mentalmente (a veces, también en alto), mi respuesta siempre es “y ¿qué?” Disculpad mi lenguaje, pero a ti qué coño te importa con quién me acueste o me deje de acostar. Algunas personas somos más promiscuas y otras, menos, independientemente de nuestra orientación sexual. Y ya. Además, nunca he podido comprender cómo, en pleno siglo XXI, la palabra “promiscua” sigue siendo un insulto. A la mayoría nos gusta el sexo. Por tanto, ¿qué problema hay en practicarlo?
  • “Si sólo has estado con chicas, no eres bisexual, sino lesbiana”. A ver, querida, nuestra orientación sexual no define nuestras prácticas. Además, cuando un hombre lleva toda la vida casado con una mujer y, de repente, sale del armario como gay, nadie duda de su orientación, incluso sin haberse acostado con otros hombres. Entonces, ¿por qué sí existen dudas en nuestro caso? Pregunta sin respuesta.

 

Bueno, como habéis visto, he empezado este artículo entusiasmada y lo he terminado indignada. En fin, son las cosas de la vida. La situación de los bisexuales en la sociedad mejora poco a poco, aunque aún quede mucho camino por recorrer. Al igual que Christina Aguilera (bisexual reconocida), continúo esperando un cambio que nos libere de las cadenas de la discriminación e invisibilización.