¡Hola chicas! ¿Qué tal lleváis la semana? Hoy voy a hablaros de sexo. Sí, esa actividad que practicamos en solitario, en pareja o en grupo y que, a la gran mayoría nos encanta. Sin embargo, por muy natural que sea acostarse con alguien o tener, simplemente, deseo sexual, en infinidad de ocasiones continúa siendo un tabú hablar de ello. ¿Por qué? Es una pregunta difícil de responder. Puede parecer sencilla porque en determinados ámbitos: religioso, familiar, laboral… se recomienda no tocar ese tema. Pero a la vez, no puedo evitar pensar ¿por qué? Si a la mayoría nos gusta, por qué no hablar de ello. Llamadme rara, pero considero que el silencio crea mucha más frustración y sufrimiento que el compartir experiencias.

Pues bien, dentro del aún espinoso tema del sexo, se encuentra el del porno. Me gusta ver pornografía, pero si hablando abiertamente de sexo, planea en el ambiente la palabra “puta”, si cuentas con naturalidad que eres consumidora de porno, las que planean son “viciosa”, “degenerada” y demás. Es muy cierto que, en el porno tradicional, la mujer aparece siempre como un objeto (alerta machismo), un mero medio para el placer del hombre y eso no es siempre agradable de ver. Sobre todo, cuando compruebas que esas actitudes no se quedan en la ficción, sino que campan a sus anchas por el mundo real. Entonces ¿qué podemos hacer si deseamos ver alguna peliculita X? En este caso, sí tengo una respuesta y es porno para mujeres.

EL PORNO PARA MUJERES ES FEMINISMO

No, no he perdido la cabeza. Te podrá gustar más o menos el porno para mujeres, pero se basa en la igualdad. Los protagonistas de las cintas son tanto los hombres como las mujeres y están enfocadas tanto al placer masculino como al femenino. Por tanto, no son, como se oye a veces, un producto revanchista donde se humille al hombre o, lo que más me revienta escuchar, ñoño, como si a las mujeres sólo nos atrajeran tramas cursis. De hecho, según Pornhub y Redtube, las palabras que más buscamos las mujeres cuando consumimos porno son: lesbianas, tríos, gais y squirt (eyaculación femenina)

Las películas porno para mujeres pueden ser de diferentes clases y temáticas, como en el porno tradicional, pero lo que las diferencia de ese es que son filmes convencionales donde no hay cortes al mostrar escenas de cama. Además, aunque también vemos cuerpos esculturales, este porno incide en mostrar todo lo que nos ocurre cuando practicamos sexo. Como habréis podido imaginar, cuando se ve una película porno para mujeres, no sólo hay planos de penetración o sexo oral, sino, también de caricias y todas las emociones que produce acostarte con alguien.

Asimismo, esas muestras de emociones van mucho más allá de los típicos “yeah, fuck it”, “suck it”, “so good”, “sigue” o “Dios” y, así, es mucho más fácil identificarse con las historias y, al mismo tiempo, alejar la frustración que puede causar ver relaciones sexuales irreales. Con esto, tampoco quiero decir que sea como ver un documental pegado a la realidad porque es cine y, por ejemplo, no muestran los típicos tirones que nos dan a veces.

PRINCIPALES EXPONENTES DEL PORNO PARA MUJERES

Y llega la mejor parte, la de hablaros de las cuatro principales representantes del porno dirigido a mujeres o feminista, quienes son, además, mis favoritas:

 

Erika Lust. Se trata de una politóloga sueca afincada en Barcelona que decidió cambiar el mundo del porno al no sentirse a gusto con el que consumía. Así, en 2000, fundó junto a su amigo Pablo Dobner la productora Lust Films. El primer corto salido de ahí fue The Good Girl, donde Erika deja claro qué considera que es lo que demandamos las mujeres: guión elaborado, todo tipo de planos, buena música y mucha humanidad. En mi caso, acierta plenamente.

Jennifer Lyon Bell. Es holandesa y tiene una forma de ver el mundo muy parecida a la mía. Jennifer considera que el porno tradicional muestra a las mujeres como objetos que hacen disfrutar, pero no cómo disfrutamos en realidad, lo que lleva a muchas a la insatisfacción. Por eso, decidió coger el toro por los cuernos y cambiar el porno con más porno. Así, ella se centra en rodar películas donde lo importante es dejar claro lo maravilloso que es el sexo real y donde, también, anima a expandir nuestros límites sexuales.

Anna Arrowsmith. Dirige bajo el sobrenombre de Anna Span y, en un principio, esta activista y educadora sexual británica se declaraba contraria a la pornografía. Pero, una vez en los 80, mientras paseaba por el barrió rojo de Londres, se dio cuenta de que lo único que sentía era envidia porque los hombres sí tenían atendidas sus necesidades sexuales y la libertad de expresarlas. Por tanto, para ella el porno feminista es un acto de liberación sexual para la mujer.

Tristan Taormino. Es estadounidense y su trabajo se centra en el consentimiento sexual. Para ella las imágenes de sumisión o dominación en las películas porno no son el problema ni tampoco algo anti feminista. Pero sí lo es cuando se transmite la idea de que las mujeres no dan su consentimiento. Por eso, en sus películas, hay escenas de todo tipo porque también nos gusta el sexo duro, pero consentido.

 

Ahora que ya sabéis lo que es el porno para mujeres, decidme ¿qué opinión os merece?

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