¡Hola chicas! ¿Cómo estáis? Yo, desatada. No sé si es debido a que las temperaturas han subido de golpe, a que me siento super sexy estos días o al hecho de vivir en absoluta verdad respecto a mi sexualidad, pero tengo un apetito sexual que ni en la adolescencia. Decía mi profesora de biología de Bachillerato que, a medida que nos hacemos mayores, nuestro organismo acusa más los cambios de estación. Sinceramente, yo, en esa época, no estaba de acuerdo con ella. Después de todo, siempre he tardado unos días en adaptarme.

Sin embargo, desde que cumplí los 30, cada 21 de marzo, junio, septiembre o diciembre, se me asoma una sonrisilla tonta al comprobar que efectivamente, ella tenía razón. Supongo que, entonces, es la primavera la responsable de este estado de ardiente deseo en el que me encuentro. Así que sí, chicas, hoy toca hablar de sexo y, en concreto, de un juguete sexual que me vuelve loca: las bragas vidradoras.

BRAGAS VIBRADORAS, UNA EXPERIENCIA DE CINE

Qué situación la de este vídeo! Cuántos sentimientos encontrados experimenta la chica de la película. Estoy segura de que el espectro iría desde la vergüenza más absoluta al placer extremo, pasando por el odio infinito hacia su acompañante. No sé, llamadme loca, pero me encantaría vivir una situación así. Aunque, a poder ser, en otro tipo de reunión. De hecho, fue ver en la tele la escena de este largometraje y ponerme a buscar en la red, como una posesa, las palabras “braguitas vibradoras”.

Así, descubrí que existen dos tipos, las que podemos llamar bragas vibradoras normales y los tangas vibradores. Estos últimos son los que yo prefiero debido a su pequeño tamaño. Pero claro, imagino que os estaréis preguntando sobre el funcionamiento de estas prendas íntimas-juguetes sexuales. Pues bien, como habréis podido deducir del título del post, la acción de las bragas vibradoras se controla desde un mando a distancia con el que se puede variar la vibración a la que te quieres someter.

En la parte delantera de la prenda hay un pequeño bolsillo donde se esconde un vibrador estratégicamente colocado para caer encima del clítoris y los labios vaginales. Además, en ocasiones, combino el uso de las bragas vibradoras con Fiera (y luego me sorprendo de estar tan encendida XD).

MIS DOS ANÉCDOTAS FAVORITAS CON LAS BRAGAS VIBRADORAS

En la mayoría de los textos descriptivos de estos originales juguetes sexuales, te animan a utilizarlos tanto en solitario como en pareja. Evidentemente, en solitario las uso de forma habitual. Por eso, voy a contaros dos de mis experiencias más divertidas en pareja. En los dos casos, fue con mi último novio, que era muy juguetón.

Anécdota 1: La alumna y el profesor

Tengo que confesar que la típica fantasía profesor-alumna nunca me llamó especial atención, pero a Jorge sí. Por este motivo, el primero de sus cumpleaños que pasamos juntos, me compré un uniforme de colegiala y me planté en la puerta de su casa. Habíamos hablado alguna vez el tema y el guión que seguiríamos. Así que cuando abrió, la emoción de su rostro pronto se transformó en seriedad. Fui hasta su despacho y saqué unos folios de mi mochila. Él se sentó en su silla y empezamos a recrear una clase de biología. Tocaba examen y, por eso, de vez en cuando, el levantaba la vista para controlar que yo no copiase o se paseaba. Durante esos momentos, justo coincidía (casualidades de la vida) que me desabrochaba un botón de la camisa o se me caía el lápiz al suelo.

Al finalizar el examen, me acerqué a su lado. Deposité el examen y me incliné para hacerle una pregunta: “Disculpe profesor, tengo una molestia aquí (mi sexo), podría decirme qué es”. Por supuesto, la molestia era la braga vibradora y el profesor me enseñaba a utilizarla. El resto de la historia ya os la podéis imaginar.

Anécdota 2: Tarde en el parque

Una de las fantasías sexuales más recurrentes de la mayoría de personas que conozco y servidora es la de mantener relaciones en público. Pues bien, meses después del cumpleaños de Jorge, a mí se me ocurrió la genial idea de llevar las bragas vibradoras mientras paseábamos por un parque y que él controlase el mando. Ante este capricho, Jorge reaccionó con un “sí, hagámoslo” rotundo.

Llegó el día y nos fuimos a un parque cerca de casa. No es muy transitado, pero siempre hay el número de personas suficiente para que nuestro plan nos diese especial morbo. Durante los primeros minutos, todo fue bien, pero conforme fue subiendo la intensidad, empecé a sentirme demasiado expuesta y eso no me moló nada. De hecho, le pedí por favor que parara y paró. Tras los momentos iniciales de corte y mis ojos llorosos, nos echamos a reír y nos abrazamos. Eso sí, ahí finaliza mi historia con el sexo al aire libre.

Ahora lo recuerdo con cariño y continúo excitándome con la idea. Quién sabe, tal vez un día pueda llegar a atreverme.

La cantante Rihanna sacó nuevo disco hace unos meses. Se llama Anti y finaliza con Sex with me, una canción ególatra hasta decir basta sobre lo maravilloso que es tener sexo con ella, la misma que entono cuando llevo puestas mis queridas bragas vibradoras: sex with braguitas is amazing 😉

Y vosotras ¿qué me podéis contar sobre las bragas vibradoras?

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