Hace unos meses os hablaba sobre una experiencia un poco traumática y mi nuevo filtro. Decidí el tipo de hombres que nunca más iban a compartir mi lecho por algunas razones, pero no os hablé de otras por las que con algunos no compartiría ni el aire.

Obviamente es una exageración, no podemos estar en un sitio solo con gente que nos gusta, me refiero al físico y, sobretodo, a la actitud. Vamos, a esos hombres a los que no tocaría ni con un palo (expresión gráfica donde las haya) aunque suene a desprecio máximo mi cama es mía.

El físico sí importa

Chicas, basta ya de decir aquello de que “el físico es secundario”. ¡¡¡JÁ!!! Resulta que cuando un chico entra por la puerta de un bar nos muestra su personalidad ideal, su sentido del humor y su faceta detallista para que nos acerquemos a él y le preguntemos sus planes de futuro…

Esto no quiere decir que sea el más guapo del lugar (que no me importaría) pero, sea por lo que sea, nos ha llamado la atención y creemos que merece la pena.

Por favor, abstenerse los hombres “chandaleros” (así solo ligáis en el gimnasio, si acaso) y, por supuesto, los enemigos de cualquier producto de higiene. Para ligar no hace falta ser Míster España, tenéis la suerte de que hay tantos gustos como colores.

¿Quién manda en mi cama? Sí, YO

Y cuando la barrera física está superada, llega la actitud. En esta fase es cuando el chico más guapo que hemos visto en nuestra vida nos puede dar la mayor decepción.

¿No os ha pasado eso de encontrar al hombre ideal y no aguantarle ni un segundo? A mí sí y creedme cuando os digo que es algo difícil de superar. Los malotillos y derivados están bien para un rato, pero pasados 15 minutos deberían ser normales. Yo ya me niego, por muy bueno que esté con mi ego ya tengo bastante, en mi cama no cabemos los dos.

¿Los excesivamente graciosos? Si quiero un monólogo me voy al Club de la Comedia¿Y los borrachos? Hola, que tal, no voy a llevarte a mi casa para que te duermas en el ascensor, GRACIAS.

Aun así, creo que el grupo que JAMÁS volveré a tocar será el de los que se creen pivones sin serlo. No hay nada peor que un chico que tiene una visión tan distorsionada. No lo digo por el físico en sí, si no por las actitudes que eso propicia.

Podría seguir así hasta el infinito y más allá pero subiría demasiado mi listón y no está la cosa para pasarse. Si encuentro más hombres así os lo haré saber, porque mi cama es mía, no compartáis la vuestra con cualquiera.

Pero contadme, ¿a qué hombres no tocaríais ni con un palo vosotras? ¡Feliz finde!