¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Hoy es 15 de febrero, lo que quiere decir que ayer fue San Valentín. Y chicas, yo estoy tan feliz. Ya sabéis que a mí eso de la pareja es algo que me trae sin cuidado.

Que la tengo, bien. Que no, pues bien también. Ya sabéis que sólo os hacéis falta vosotras mismas para ser felices.

Aun así, a quién vamos a engañar. Nos gusta sentir compañía, es verdad. Yo, al llevar bastante tiempo sin pareja, he caído a las aplicaciones de para buscarla. He estado desde entonces con un par de chicas y algún que otro chico, pero (a parte del sexo) no ha sido nada serio.

Como muchos me preguntáis, vengo a hablaros de Meetic Affinity, lo que es una maravillosa app que va súper bien para encontrar amigos, pareja o lo que surja. Meetic Affinity es una web en la que realizamos un test de personalidad y, a raíz de ahí, te ponen en contacto con gente parecida a ti.

Suena bien, ¿eh? Pues sí, y está genial porque así conoces a gente de todo tipo, pero siempre tienes de qué hablar.

Y como sé que lo estáis deseando, os cuento una de mis anécdotas en esta app, que me hizo pasar un muy buen rato.

Nada más hacerme un perfil con todo tipo de detalles, hacerme la moderna y, por supuesto, poner las fotos más sexys, entré en contacto con un chico. Empezamos a hablar y vimos que había mucho feeling entre ambos y creo que ambos veíamos al otro como alguien con quien pasar el rato (entendedme, chicas). Pongamos que el susodicho se llamaba Teo Ymar, que de nombre no es ese, pero el apellido lo mantengo.

Como os podréis imaginar, la que hablaba y hablaba sin parar era yo, pero justo ese punto interesante de él me atraía mucho. Yo quería más, y él estaba receptivo. Entonces le propuse quedar en una cafetería de mi barrio para tomar algo un viernes por la noche, ya que al próximo día no había que madrugar, y así podríamos alargar la noche en caso de que quisiésemos. Nos dijimos cómo iríamos vestidos para con confundirnos de persona.

Por lo tanto yo me hice las uñas, me puse un escote hasta el ombligo, me depilé entera y allá que fui sin pensarlo dos veces. Llegué cinco minutitos tarde, y allí en la barra estaba Teo, con una americana que le daba un puntazo elegante que me despertó una ligera sonrisa.

Total, que le planté dos besos, y acto seguido cogió del brazo a una chica que estaba a su lado y me la presentó. Yo me quedé ojiplática. Pero, todo hay que decirlo, la chica era muy mona. “Esta es la famosa Mar”, me dijo. Yo no recordaba haber hablado de ninguna Mar con él, por lo que puse una cara un tanto pintoresca. Él lo debió notar, y me aclaró ‘“Teo Y Mar, yo soy Teo, y ella es Mar”.

Osea, el nombre que había puesto en Meetic Affinity no era cierto. Bueno, el nombre era verdadero, pero el apellido no. Pues chicas, que queréis que os diga, la idea de ser tres me gustó y la verdad es que después de unos vinos, subimos a mi casa, y la noche fluyó bien. Despertamos los tres en mi cama al día siguiente y, bueno, la mañana terminó de fluir.

Fue un finde muy guay, así que para mí Meetic Affinity empezó con buen pie. Sigo en contacto con Teo y Mar, y de vez en cuando, si estamos aburridos, quedamos para revivir aquella primera toma de contacto.

Por eso, y como ya os dije, el poliamor está genial si todas las partes están de acuerdo.

Os dejo está canción de Fangoria, grupo ochentero que siempre ha sido muy abierto de mente, justo como yo.

¡Nos vemos la semana que viene!