hasta las narices de ser el segundo plato

hasta las narices de ser el segundo plato

Realmente nunca me he sentido la “amante” de alguien, entendiendo por “amante” la persona en un segundo plano, porque evidentemente “amante”, sexualmente hablando, lo soy y muy a menudo. Pero en una ocasión sí que llegué a sentir que el chico con el que estaba aunque ya no mantenía un compromiso latente, conservaba el compromiso en su cabeza. Y el compromiso mental, pesa mucho más que las formalidades por escrito, porque es donde encontramos la verdadera entrega, el amor verdadero.

Resulta muy ofensivo, sentir que mientras físicamente están contigo, su cabeza está en otra parte. Te hace sentir como una muñeca, un trozo de carne y te devalúa totalmente como mujer. Mientras desenfrena sus impulsos y necesidades con tu cuerpo, desearía entregarle su alma a otra persona. El tiempo y las ausencias hacen que idealicemos a esa persona y mejor que ni se os pase por la cabeza luchar contra un fantasma, resulta imposible superar algo que no existe, algo que nunca llegaron a tener pero que han creado en su cabeza. Así que si esa persona es para ti, que vuelva, pero con los deberes hechos, los vacíos cubiertos y los recuerdos enterrados. ¡No te conviertas en su amante!

Una partida perdida

El amor es un apuesta, con más o menos vistas al futuro, pero siempre implica cierto esfuerzo, sacrificio y energía, algunas veces se gana y otras se pierde. Pero si ya entras en una partida que está jugada y que uno de los jugadores ha apostado todo su crédito en otra mesa no podrás disponer ni de una sola de sus fichas. Resulta agotador tener que esperar siempre para disponer de un poquito de atención, no poder hacer planes libremente con tu pareja, porque su tiempo no te corresponde, sino que se lo tiene que entregar a su pareja oficial.

El papel de la “otra” está estigmatizado socialmente, pero la vida te sorprende y hasta la persona que menos lo esperaba se puede encontrar en una situación similar, tú decides hasta qué punto te interesa y qué licencias vas a permitir a esa persona. Hay personas que prefieren mantenerse en un segundo plano porque este tipo de relaciones no requieren tanto tiempo, esfuerzo y les permite llevar sus responsabilidades y aspiraciones profesionales sin renunciar a nada por su compañero sentimental. Tienen sexo, con sentimiento, no tienen compromisos sociales de aparecer en pareja o guardar las apariencias.

No le victimices

Si se trata de una persona atormentada por su pasado, puedes intentar ayudarle a pasar página, siempre que él se muestre deseoso de hacerlo y realmente quiera hacerlo. No te engañes el primer paso hacia el borrón y puerta nueva parte de sí mismo y si él no lo desea por mucho que tu des lo mejor de ti para que así sea, nunca lo conseguirás.

Si no se trata de algo puramente psicológico y la cosa se materializa en la vida real, esa persona lleva una doble vida y tú eres siempre la segunda opción, no se trata de ningún pobrecito. Quizá su vida sea un desastre, pero tampoco tiene el valor de afrontar sus problemas y poder solventarlos. Se agarra a ti como una tabla de salvación a su realidad axfisiante. Pero aunque su barco se esté hundiendo es tan cobarde que nunca lo abandonará, se aferra a ti como un flotador, pero nunca se montará en tu barco. ¿Hasta cuándo vas a colgar con ese lastre?

¡Eres la dueña de tu vida! ¡No lo olvides! ¡Mereces a alguien que comparta tu vida, sin olvidar que compartir consiste en recibir pero también en dar!