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Esa forma tan particular que tengo de recordar las cosas- la más saludable de todas-, hace que ahora no deje de recordar Estambul. Fui hace dos años y, aunque no pueda recordarlo todo porque tampoco recuerdo- no quiero recordar- a la persona que me acompañó, creo que podré contaros lo imprescindible para vuestra visita a esa maravillosa ciudad.

Basílica de Santa Sofía

La Basílica de Santa Sofía fue construida del 532 al 537, es uno de los máximos representantes del arte bizantino. Se trata de la primera construcción cuadrada de esas dimensiones, cubierta por una cúpula central y dos semicúpulas. Fue utilizada como iglesia católica y como mezquita, dejando en su interior constancia de ambos períodos. Ahora se ha convertido en un museo de imprescindible visita. ¿Qué no te puedes perder? Sus vistas de la Mezquita Azul desde las ventanas del segundo piso.

Mezquita Azul

Es la mezquita más bonita de Estambul. Su nombre viene del color de los mosaicos de sus cúpulas. La construcción de sus seis minaretes trajo polémica por igualar en número a la Meca, por esa razón construyeron uno más en ésta última. A vosotras, chicas, os recomiendo que llevéis una pashmina para taparos los hombros y el pelo. Si no, ¡no podréis entrar!

Palacio Topkapi

Fue la residencia principal de los sultanes del imperio otomano. Cuenta con varios edificios organizados alrededor de 4 patios. Lo que más me gustó fue el Tesoro, donde verás todo tipo de joyas- me encantó el diamante del cucharero-, botines de guerra… Tampoco puedes dejar de ver el Harén, abierto de 9 a 16 horas. ¡Recordad que el palacio cierra los martes!

Cisterna Basílica

Pese a lo que os sugiera el nombre. Las cisternas eran depósitos de reserva de agua que se construían en la ciudad por si era atacada. Quizá esta descripción no os parezca demasiado atractiva, pero os puedo asegurar que los bizantinos hacían maravillas. Su interior está constituido por 336 columnas de estilos variados. Las más conocidas son las dos columnas en cuya base hay dos cabezas de Medusa. Merece la pena visitarla sólo por relajarte con el murmullo del agua y la luz tenue de su interior.

Torre Gálata

Construida en madera en 528 para convertirse en faro, y reconstruida en 1348, la Torre Gálata es la mejor opción para ver las mejores vistas de Estambul, sobre todo si subís al atardecer. Desde ella podréis ver también la parte asiática de Estambul, separada por el Bósforo. ¡Os reto que contéis todos los minaretes que se ven desde la torre!

¡No podrás eludir el encanto de Estambul!

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