¿Qué nos lleva a intentar adelgazar desmesuradamente? ¿Por qué un cuerpo esquelético es sinónimo de belleza? La anorexia no es un juego y quería hacer hincapié en ello ya que el pasado diciembre saltaba la noticia de la muerte de la modelo y actriz francesa Isabelle Caro. Quizás “quién era esa” sea la pregunta de algunos.
No obstante, las imágenes son algo difíciles de olvidar pero os recordaré un poco. En 2007 protagonizó la polémica campaña de Benetton: quería denunciar y mostrar la peor cara de la anorexia. Y lo consiguió.
En ese momento medía 1,64 cm y pesaba únicamente 31 kilos, estaba enferma desde los 12 años y, aunque luchó contra ello, finalmente fue vencida. Vencida, sí, porque es una ardua batalla muy difícil de ganar. ¿La crónica de una muerte anunciada?
¿Por qué llegamos a esos extremos? ¿Tan influyentes somos? Lo peor de todo es que ya no afecta a chicas sólo sino también chicos y no sólo a adolescentes y adultos -que ya es un campo bastante amplio- sino que también se está extendiendo a los más peques. Niños que ya a los 9 años presentan trastornos alimenticios, ya sea bulimia o anorexia.
¡No lo entiendo! Tengo una filosofía: a quién no le guste, que no mire. Está claro que no todo el mundo comparte la misma idea. La mayor atracción de una persona es la seguridad en sí mismo, su forma de ser. Si tiene un cuerpo 10 y luego un 0 en personalidad, no sirve de nada. Es verdad que nos hemos criado en una sociedad que antepone la belleza a cualquier otra cosa pero ahí estamos nosotros para darle un buen puntapié.
Y sino, mirad las fotografías de la modelo. ¿Es ese el resultado que se busca? ¿que buscan? Hay un límite para todo y este es uno de ellos.
“Estás demasiado gordo”, “deberías adelgazar”, “estás como una…”. Dejando a un lado las comparaciones con cualquier animal de gran tamaño: foca, ballena, vaca…, ¿te has mirado tú al espejo? ¡Basta ya! Tampoco digo que apruebe la obesidad, porque los extremos nunca son buenos. El peligro llega cuando se le dice eso a una persona que no tiene un gramo de gordura y encima se lo cree. ¿Somos tan tontos? Tontos por ser tan susceptibles, tontos por hacer caso, tontos…por dejarnos ganar.
Al igual que Antena 3 con la violencia de género saco tarjeta roja a la anorexia y a todo lo que lo promueve sin motivo alguno. ¿Y tú? ¿Sacas tarjeta roja?
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Si y no Rebecca. Ojalá fuera tan fácil como decir “A quien no le guste, que no mire”, pero la realidad no es esa. Imagino que no has vivido en primera persona las consecuencias de no seguir el canon de belleza que impone la sociedad en cuanto a las tallas, y no hablo de llevar una 40 o una 42 (tallas que muchos las ven ya como tallas desorbitadas. ¿Perdona?), pero desde luego, el comportamiento humano es digno de estudio.
Desde personas que te miran por encima del hombro por marcar michelin, hasta no encontrar ropa que te sienta bien porque este mundo está hecho para gente delagda. Vas a las tiendas y la talla más habitual es la 36-38, pero las primeras que se agotan son las “grandes”. Porque traen pocas o porque hay mucha gente de talla 42, pero el caso es que a rebajas, esas tallas no llegan.
Sales de compras y te dices “esta vez si, voy a volver con ropa que me haga sentirme divina” y llegas a casa con las manos vacías. Cuando tienes kilos de más, te ves horrible, y la propia realidad se distorsiona. Quizá no te queda tan mal, pero entonces te vienen a la mente todas esas revistas con cientos de imágenes retocadas hasta el infinito y piensas ¿pero como me voy a poner esto quedándome como me queda? Eso, baja tu autoestima, y además es acumulativo. Y te lo digo yo, que lo sufro en primera persona y me considero una persona con bastante personalidad… pero cuando la sociedad te va poniendo carteles por las calles y las marquesinas que eres gorda, al final eso te toca.
Y puede ser que luches por mejorar, pero a veces, ni cuando pierdes esos kilitos que te sobran te ves bien. Yo perdí mucho peso hace años, y ni entonces me veía bien. ¿Por qué? Porque no tenía el cuerpo de una modelo… Ahora veo las fotos con un montón de kilos de más, y pienso ¿Era tonta? Estaba estupenda, y guapísima, pero en su día no lo supe ver. ¿Por qué? Porque la sociedad sigue diciéndote que si no llevas una talla 34-38, no mereces el calificativo de guapa. Y llegados a ese punto, puedes engordar como hice yo (que a pesar de no verme bien, tampoco me esforcé por mantenerme) o te puedes obsesionar y convertir la exigencias de la sociedad en una enfermedad: la anorexia. Las consecuencias, todos las sabemos.
Y las operaciones “perfectas” de famosas que son una belleza, y que tienen unos cuerpazos de infarto que para mi los quisiera, no ayudan. Que alguien me explique a cuento de que una famosa periodista, que no modelo, monísima se opera el pecho cuando lo tenía perfecto. Esas cosas, no ayudan. Porque si ella se opera algo cuando ya casi roza la perfeccción, yo que no la roza que tendría ¿que volver a nacer para intentar arreglar todos mis defectos? El mundo no es perfecto, ¿por qué nuestros cuerpos si tienen que serlo?
Estoy de acuerdo. Es difícil luchar cuando ves todo en contra. Sólo quería transmitir algo de fuerza y, por supuesto, confianza, porque no todo lo que se ve es lo mejor. Pero está claro que necesitas a alguien que te apoye, que te vea tal y como eres realmente y mucha, mucha, fuerza de voluntad, para que las tonterías de la moda no te afecten.
Personalmente no lo he sufrido pero sí lo he vivido de cerca y asumo que mi punto de vista no será igual que alguien que sí lo ha padecido. Lo que sí entiendo es que es duro, muy duro cuando ya estás dentro.
No, no… y estoy encantada con tu entrada. Es un soplo de aire fresco y que cuando terminas de leerla piensas ¡al carajo con toda esta gentuza que te mira por encima del hombro por llevar una talla 38! pero lo cierto es que, después de un rato, se te olvida.
En general, la sociedad es muy mala en este aspecto y los famosos de cuerpos perfectos pero retocados hacen mucho daño aunque sea indirectamente. Ojalá fuera tan fácil como decir “No me fijaré en tu cuerpo perfecto, estoy contenta con el mío”, pero no, no lo es.
La anorexia es una enfermedad que se sufre de manera individual, pero que es la consecuencia, bajo mi punto de vista, de una sociedad exigente y superficial. Así que todos tenemos parte de culpa en este asunto. Y no hablemos de los diseñadores… porque entonces ya, apaga y vámonos.
[...] unos días, leía “Lo que mal empieza…” en http://www.rebecca.es, una entrada dedicada a Isabelle Caro y la anorexia, la enfermedad contra la que luchó la modelo y [...]
[...] todas formas, no debemos obsesionarnos con la delgadez , que como dicen muchos chicos que conozco mejor que haya donde coger. Y no hacer ni caso de las [...]
Estás errando la dirección. La anorexia no es una enfermedad originada de forma tan simple y unívoca por uno o dos factores. No se trata sólo ni mucho menos de una obsesión por estar delgada y las imposiciones de la moda de las que habláis tienen probablemente una influencia marginal.
Tú Rebeca nos hablas de una chica enferma desde los 12 años pero que aún así se dedicó a una profesión que elevaba a la n-ésima potencia la probabilidad de que esa niña acabara como acabó. Siendo eso un hecho conocido por la ciencia desde hace décadas es evidente que ahí existe una responsabilidad incluso penal por parte de sus padres, pues era menor. Y ahí está la madre del cordero (y nunca mejor dicho) porque la presión por que determinadas niñas alcancen la perfección va más allá del plano físico y suelen ejercerla los padres y la relación patológica con la madre es muy frecuente en estos casos.
Respecto a Annux le diría que hace unos años unos investigadores llegaron a la conclusión de que el cuerpazo de Raquel Welch (que para muchos no es el ideal que le faltaban caderas) sólo podrían alcanzarlo un 7% de las mujeres y tan sólo podrían mantenerlo durante unos 10 a 15 años de su vida. Incluso con cirugía la cosa es difícil para la mayoría de mujeres. Lo mismo para los hombres; te aseguro que la mayoría de los cuerpos que lucen calzoncillos en la televisión no son naturales (ni siquiera sanos) por encima de los treinta y pocos. Así que es cierto, se trata de metas imposibles para ti para mí y para casi todo el mundo, pero eso tiene poco que ver con la anorexia, me parece a mí. No he visto a ninguna anoréxica que pretenda unos pechos turgentes ¿tu sí?