Captura de http://es.sextoymio.com

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Y es que hartas de que los sapos que metemos en nuestras camas (porque por mucho que los beses no hay manera de convertirlos en príncipes) se preocupen de realimentar su masculinidad sin darse cuenta de que lo que tienen entre manos es otro ser humano, la mujer, los sex shops se han convertido en el templo de las mujeres modernas.

No es extraño que cuando llegan los cumpleaños, uno de los regalos estrella sea un vibrador o cualquier otro tipo de juguetito para disfrutar sola o en compañía.

Juguetitos para todos los gustos

Las reuniones de Tupper sex son también cada vez más comunes y desde hace tiempo, ya no hay vergüenza en reconocer que las mujeres también se masturban. Así que hoy quiero descubriros las últimas novedades que mi mejor amiga y yo nos encontramos hace pocos días visitando una de estas tiendas tan cálidas, bonitas y acogedoras, que es en lo que se han convertido. Vamos a ello.

Tarde de Shopping en el sex shop

La barra de labios vibradora. Vale no se llama así, pero es precisamente eso. Un vibrador de lo más discreto que puedes llevar en el bolso y que si tienes que sacar las cosas y ponerlas encima de la mesa de una cafetería porque no encuentras el móvil, no llamará la atención. ¿Qué porqué llevarlo en el bolso? Queridas, porque nunca sabes cuándo te puede hacer falta…

Uno de los que más gracia nos hizo, y no precisamente para nosotras, sino para ellos, era un vibrador en forma de vagina que iba escondido en una lata de cerveza. ¿Os imagináis si habéis quedado con un chico y por casualidad os da por abrir la dichosa latita? Pagaría por ver la cara que se le queda al pobre chico.

Auque es un clásico, uno de los elementos que no nos pueden faltar son las bolas chinas, cada vez más sofisticadas, más bonitas y más discretas. Y es que al caer la tarde y volver del trabajo no me digáis que no puede ser una manera ideal de combatir el estrés de todo el día.

Pero lo que de verdad nos fascinó, en ese punto de mala leche que nos une a mi amiga y a mí, fue un tanga de vaca en cuyo “rabito” se debe introducir… bueno os imagináis el qué. Erotismo cero, pero verlo vestido de esa guisa bien merece unas risas…

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