Making Of

¿Acabaré esta noche en su casa?

Escrito por Rebecca / 19 de noviembre de 2010

Anoche leí un artículo que decía que un estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de California, ha demostrado que los mentirosos poseen más sustancia blanca que gris en el lóbulo frontal, es decir, en la parte anterior del cerebro.

rebecca.esClaramente, no tengo acceso a esa parte del cuerpo de este hombre que me tiene la semana atrofiada, así que si había mas sustancia gris, blanca o rosa ahí, pues la verdad, no tengo ni idea.

Algo mas sencillo de captar, es que cuando se miente la mitad superior del rostro (frente, ojos y párpados) encubre menos los sentimientos, es la zona que más te delata. En cambio la zona compuesta por mejillas, nariz y boca, disimula mejor las intenciones.

Como podéis imaginaros, desde la última noche con él, no he parado de cuestionar y analizar cada detalle y por supuesto, lo que más: el nivel de certeza de sus palabras.

Me niego a pasar todo el fin de semana dándole vueltas al asunto cuando, yo sola, posiblemente no solucione nada. Además que para calentarme la cabeza, prefiero calentar otras partes de mi cuerpo que para eso tienen preferencia.

Así que ya que es viernes, cogí el teléfono y le llamé esta mañana con la intención de indagar en el asunto, esta vez, de verdad. Contestó con la misma voz de “tiarrón” que tanto me pone -sí, hasta su voz me pone- no te voy a engañar ya a estas alturas.

Tras una breve conversación, decidí tirarme a la piscina, básicamente por el temor a que si seguía hablando con él, cabría la posibilidad de retractarme en mi intención detectivesca. Decidí meterme hasta lo más hondo, es decir, decidí meterme en su casa. La casa de un tío -que vive solo- puede decir tanto de él, que hasta si tienes buen ojo puedes descubrir hasta si su infancia fue difícil o no.

Por eso entré, pienso que es la mejor forma de saber si tiene mujer y un niño, o solo mujer, o un niño y un poni, o solo un poni. Lo que sea, su hogar me lo dirá.

Al preguntarle sobre si cabría la posibilidad de una cenita en su casa, hubo un silencio por su parte de unos 4 segundos, tiempo que se me hizo eterno, para a continuación contestarme:
“¿por qué no?, aunque conozco un restaurante en Fuencarral que te encantará”

Controlando ciertas ganas de mandarlo a la mierda por ese 85% de sospecha de “eres un capullo”, que iba en aumento, le comenté sutilmente que si es que tiene algo que esconder o si es que no es capaz de cocinar ni un huevo frito, soltando, claro, unas risitas coquetas para suavizar. Se rió comentando que es un estupendo cocinero y finalmente cedió.

Hemos quedado esta noche en su casa y como no, sin romper su impecable caballerosidad, me recoge a las 9 en la mía. Espero no escuchar la sugerencia de que le enseñe mi casa y ya que estamos aquí, quedarnos, porque aviso, cenaré hombre a la plancha, o al horno, o a la brasa…

¿Cómo creéis que acabará la cosa? Porque la verdad, estoy bastante nerviosa.

Vamos a hacer “apuestas”, que sé que será divertido. Me gusta opinar sobre que pasará, con mis amigas y luego comparar lo comentado con la realidad. Desde luego, siempre hay sorpresas.

Quién vota por:
A) ¿Iré a su casa, todo será normal, como deducción sacaré que las mujeres damos demasiadas vueltas a todo y acabaré teniendo el orgasmo del mes?
B) ¿No llegaré a ir a su casa y encima no seré capaz de comentarle nada sobre el mensaje?
C) ¿Descubriré que no es tan “perfecto” como pensaba y acabaré cenando “macho en salsa de vino”?
D) ¿Otras?

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