Está claro, Sherlock Holmes y Jessica Fletcher no se pueden comparar a mi -sobre todo en el glamour-. Y mientras baja Modesto para subir yo, os comento.
Pese a la duda de si seguían existiendo las 9 en mi reloj porque la espera fue interminable, el telefonillo sonó. Como buen caballero la puntualidad no pudo ser mejor; yo, como buena dama, impuntual como siempre -no puedo evitarlo, es superior a mi-. Aunque pensando en el constante tira y afloja en el que me tiene no le venía mal esperar un poquito.
Nada más verle me entró el deseo inconfundible de ponerle a prueba y le pregunté que si quería entrar a mi casa para “enseñársela”. Si lo piensas bien tampoco es que tuviera nada que perder. La respuesta me dejó bastante atónita y tranquila a la vez, lo reconozco. “ Me encantaría preciosa pero he dejado todo listo para prepararte la mejor cena de tu vida” -sí que le ofendió la duda-. Y añadió un suave “hay más días que judías”.
Vale, prueba superada. Mi cuerpo y mente ya habían empezado a dar rumbo a todo tipo de fantasías y ¡menuda imaginación! Si utilizases esa imaginación para otras cosas otro gallo cantaría (frase típica de las madres). Quizás era mejor pedir el “postre” directamente…
Nada más llegar se remangó y se puso manos a la obra. Nunca hubiera imaginado que un hombre pudiera verse tan sexy preparando una cena -también unas hormonas revolucionadas ayudan bastante-. Mientras, empecé a echar un vistazo por la casa con su total aprobación. Sí, en este caso fui buena y le pedí permiso.
Tenía bastantes fotos pero ninguna que te hiciera pensar mal, excepto una en la que salía con una mujer que parecía algo mayor que él y un niño de unos 7 u 8 años -momento tensión-. Para no levantar sospechas le fui preguntando por las personas que salían en algunas de ellas. Así pude “conocer” a sus padres, amigos,.., y (tambores por favor) a su hermana mayor y su hijo.
¿Y si es la chica que le mandó ese mensaje? ¿Y si el niño del que hablaba era su sobrino simplemente? De momento admitiremos pulpo como animal de compañía porque, salvo por ese mensaje, no tengo pruebas de que mintiese y aunque la sospecha seguía estando ahí, me quedé más relajada después de darle tantas vueltas a la cabeza, la verdad. Así que un poco de relax por favor.
Una vez con el subconsciente en modo off, la velada no tuvo desperdicio. La cena estaba exquisita, que estuvo acompañada en todo momento por un vino mejor aún. “¿Quieres emborracharme por algo en especial?” Suele ser una pregunta retórica que muy pocas personas responden si no es con una sonrisa, pero en este caso sí la hubo y alcanzó mis expectativas: “por supuesto”.
Siempre he defendido la filosofía del carpe diem, soy extrovertida y decidida, no me detengo ante nada, y digo las cosas tal cual las pienso, sin ningún rodeo; sin olvidar mi mayor placer: me encanta el sexo. Quien me sigue lo sabe. Y aunque no había descubierto gran cosa sobre el dichoso tema, ya había elegido a mi próxima presa.
Me levanté y me senté sobre sus piernas con una sensualidad que no había mostrado en las anteriores citas. Él me había enseñado sus trucos de caballero andante; ahora, me tocaba a mi enseñarle mis trucos en la cama.
El resto os lo podéis imaginar. IM-PRESIONANTE! No sé si irá a más o se quedará en un simple, pero espectacular, polvo. No quiero pensar en ello porque ¡carpe diem! De momento lo que sé es que este tira y afloja me vuelve loca.
Nos vemos de nuevo el viernes. ¡No os olvidéis de mi!


Qué suerte… a otras el tira y afloja nos da dolor de cabeza… por eso de que unas veces tiras tu de la goma y otras te toca que te de en la cara! y claro, después de tantos gomazos para un lado y para otro…
Y por último solo queda decirte: arriba el carpe diem!
Bien, bien!! Veo que has vuelto a las andadas jejejeje Así me gusta, más carpe diem y menos tonterías! A disfrutar que son dos días, corazón
Muchas gracias corazón