Hace tiempo que dejé de preocuparme por los gustos y deseos de los hombres (algunas reincidentes con la silicona parece que no) debido a cuestiones prácticas y a mis anclados principios. Sin embargo no significa que no me asome de vez en cuando a husmear la fauna ibérica a sacar mis propias conclusiones
Son muchos los que aseguran que prefieren a una mujer decidida, con personalidad, con iniciativa entre/fuera de las sábanas, que combine una sutil dualidad entre la verguenza (a propósito) y el atrevimiento, la bondad y la maldad, la insinuación y la demostración…
Sin embargo a la hora de la verdad (no todos, volveremos al tema) se quedan con la tontipava- parece- que- no- he- roto- un- plato- en- mi- vida, la sosa introvertida que se dedica a reirle las gracias aupando su ego masculino hasta los altares…
Aunque los tiempos hayan cambiado siguen siendo susceptibles a la veneración femenina y en general a cualquier mirada exterior. La consideración/imagen proyectada en el inmenso público les importa y les condiciona.(nada peor que a un semental le insinuen que es afeminado o un tanto amanerado) Asi que ¿Qué mejor que elegir a una diosa sumisa, consentidora, hogareña (muy importante) y tranquila? Por supuesto, todo en apariencia.
A estas alturas ambos sexos pueden iniciar la pasarela de seducción sin prejuicios de género aunque a ellos les pone disfrazarse de conquistadores cuál Alejandro Magno. Las Cleopatras no nos quedamos atrás, simplemente damos paso a su ilusión (habiendo dado el si interiormente) dejándonos seducir.
Una archiconocida frase dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y yo pregunto ¿Y al revés? Llevar una mujer brillante que destaque en su faceta laboral/personal por su actitud, su labor, su comportamiento, no les gusta. ¿Porque? Por herir su vanidad, su gloria personal y por sentirse literalmente anulados.
Sin embargo se equivocan y olvidan que detrás de una apariencia guerrera también hay una niña a la que rescatar/proteger/mimar que quizá se esconda detrás de un gran caparazón de tortuga que desaparezca solamente en la intimidad. A menudo nada es lo que parece.
Como decía al principio del post no todos, y asi es, ya que solo los hombres realmente interesantes y que merecen la pena son los que deciden apostar por las mujeres de verdad. ¿Apostamos?
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¿y por qué no al lado de un gran hombre hay una gran mujer, que puede ser leído al derecho o al revés y significa siempre lo mismo: dos grandes personas?
Si, tan tontas como tu, que escribes cosas simplonas e insustanciales.