Making Of

Cocinar con un hombre puede dar un gran resultado

Escrito por Rebecca / 3 de diciembre de 2010

Definitivamente, cuanto menos das vueltas das a un “asunto”, más posibilidades tienes de tener buenos resultados, está comprobado y, sin ánimo de enfurecer al género masculino – ¡no quiera dios! -, con ese “asunto” me refiero precisamente a ellos.

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He aquí un ejemplo bastante claro; ¿os acordáis de aquel tipo que conocí en el super, al que le coloqué una esposa y un hijo imaginarios, y encima, estuve como una semana y pico dándole vueltas al tema?

Pues bien, decidida a pasar de él unos cuantos días, y lo peor de todo, decidida a salir de fiesta los siguientes fines de semana a darlo todo con mis amigas, horas después tenía dos llamadas perdidas suyas. No sé si es que huelen la posibilidad de acabar flirteando con otros o, peor, perciben las vibraciones de que como no hagan algo, otra cama hará de mi soporte para nuevas delicias nocturnas.

En fin, la cuestión es que el domingo por la tarde decidí devolverle las llamadas y, sí, os voy a ser sincera, me alegré de volver a escuchar esa atractiva voz. Aunque su primera frase me dejó algo descolocada: “¿me echas de menos?”, la conversación fluyó de manera muy positiva. Le reté para que me visitara esa misma noche en mi casa, un truco que, la verdad, me suele dar bastante resultado. No entiendo por qué los tíos se pican tanto con lo de “¿a que no eres capaz de….?”.

A las 9, él estaba tocando el timbre de mi portal y no, no preparé una bonita cena con velas, solo dispuse de todo lo necesario para ello. Ambienté la casa como la situación lo requería; música agradable, dos copas de vino y la luz adecuada, ni más, ni menos. Cuando llegó lo primero que le dije fue: “¿cocinas conmigo?”

Por la expresión de su cara, creo que tuvo un agradable efecto y por lo que sucedió a lo largo de la noche, puedo confirmarlo con creces.

Hace poco, leí que en la actualidad, los hombres pasan cinco veces más tiempo frente a los hornillos que hace medio siglo. Es evidente, solo hay que ver y comparar con la actualidad la actitud de nuestros padres, y sobretodo la de nuestros abuelos respecto al tema de quehaceres del hogar. El tiempo cambia las cosas, y yo adoro los cambios, así que: ¡a cocinar sea dicho!

El rato en la cocina fue muy agradable. Mi previsión de cena era carne a la plancha con un revuelto de verduras, así que fue divertido; charlar y cortar, beber y cortar, freír y fo…. -¡¡noooo, que es broma!!-.

Aunque, lo cierto es que, aunque la cena acabó de prepararse, cometió un “error” que superó mis ganas de llenar mi estómago o de charlar, por muy interesante que fuese el contenido de la conversación. Al servir en los platos, tuvo esa “poca vergüenza” que adoro, de colocarse detrás de mi atrapándome contra la barra y él. Me di la vuelta y nos quedamos muy cerca mirándonos.

Solo diré que la comida del día anterior calentada al microondas sabe divinamente. Además, nunca está de más hacer hincapié en las posibilidades que ofrece una cocina, un baño o una habitación, y porque la temperatura no me dejó confirmar las facultades de la terraza que sino…

¿Nadie más venera la palabra “folla-amig@”? Para mí, de los mejores inventos de la humanidad =)

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