Transfobia sobre ruedas: la polémica de la que hay que hablar

Transfobia sobre ruedas: la polémica de la que hay que hablar

Lo habréis visto y oído por todos los medios, pero os tengo que hablar de esto ahora que además me he unido a la comunidad LGTB. Por algunas ciudades españolas ha ido circulando un autobús que llevaba escritas en su carrocería las palabrasLos niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siendo mujer”.

Justo esta semana Disney anunciaba la homosexualidad de un personaje de la Bella y la Bestia, lo que es un avance a nivel global dado que es la empresa de comunicación más importante del mundo. Pero no todo podía ser tan bonito. Tenía que llegar un autobús impartiendo odio y discriminación.

Es Hazte Oir quien ha sembrado la polémica de nuevo. Esta asociación ya apuntaba maneras, pues hace unos meses se enfrentaba al grupo VIPS por realizar un spot en el que aparecía una pareja homosexual, y contra El Corte Inglés por la misma razón.

Como puede comprobarse, es una asociación ultraconservadora que incita al odio y nos devuelve a la Edad Media. Chicas, de verdad que no puedo entender a este grupo de personas.

¿Alguna vez se os ha pasado por la cabeza decidir sobre la vida de alguien a quien ni siquiera conocéis?

Pues a ellos sí. Yo este tipo de pensamiento retrógrado ni lo comprendo ni lo comparto. Entiendo que haya gente mayor que, dadas sus circunstancias históricas,  lo piensen porque en este mundo tiene que haber de todo aún en 2017. Pero el hecho de imponerlo al más puro estilo franquista es, cuanto menos, detestable.

Transfobia sobre ruedas: la polémica de la que hay que hablar

La cara que se nos quedó a todos al ver dicho autobús.

España se supone que es el país más liberal referente a la sexualidad del mundo. Es por eso que no debemos permitir que sigan existiendo autobuses transfóbicos, mentes enfermas ni asociaciones tóxicas.

La justicia mediocre de nuestro país por una vez lo ha hecho bien, y hemos conseguido que deje de circular el polémico autobús mientras continúe con el mensaje que lleva impreso. El juez que ha llevado el caso lo justifica diciendo que las palabras escritas sobre la carrocería suponen un indicio de “acto de menosprecio a las personas de orientación sexual distinta”, y por lo tanto comete un delito contra la “dignidad de las personas”.

Os dejo con una canción de un grupo con historia curiosa. Parecía estar liderado por un hombre pero en 2014 el mismo salió del armario para hacerse mujer. Ahora se llama Laura Jane Grace y en la canción que os dejo aquí habla de la represión que sintió durante sus años como hombre.

Justo lo mismo que puede que estén sintiendo hoy muchas personas debido a el autobús que esperamos sea destruido.

Este polémico autobús ha sido una de las peores cosas que he visto actuando contra la libertad sexual. ¿Y vosotras, amigas? ¿Qué es lo que os ha hecho hervir la sangre en este setntigo? ¡Os leo en comentarios!

“Guía de la buena esposa” ¿Hasta dónde llegaba nuestra dignidad?

“Guía de la buena esposa” ¿Hasta dónde llegaba nuestra dignidad?

¡Hola chicas! ¿Cómo estáis? Yo, anonadada.

Hoy os vengo a hablar de algo que, el viernes pasado por la tarde, me cogió por sorpresa. Fui a casa de mi madre a tomar café, y mientras ella lo preparaba, me puse a curiosear en la enorme librería que tiene en el salón. Vi una cartilla fina y pequeña, la saqué y… ¡horror! “Guía de la buena esposa”.

Sí queridas, habéis leído bien. Entre mis manos tenía una guía de cómo ser buena esposa. Estaba datada de 1953, año en el que mi madre aún no había nacido. Me contó que lo compró en El Rastro cuando era pequeña.

Atención a todas, porque vais a leer los once consejos más estúpidos que supuestamente escribió la Falange hace sesenta y cuatro años:

¿Qué os parece la guía? Por favor contádmelo en comentarios.

Yo por unos momentos me quedé muda. Muda porque se piensa que esta machista guía lo ha escrito una mujer. Pilar Primo de Rivera, prima del fundador de la Falange fue la iluminada. Desde luego que su procedencia, es de lo más conservadora y machista que puede haber. Pero aun así, ¿cómo puede cosificarse de tal forma?

Quitando el hecho de que yo sea especialmente feminista, lo he hablado con amigas y todas coinciden: En 1953 las mujeres éramos el objeto de placer para los hombres. Y no me entendáis mal, no me estoy refiriendo sólo al sexo, sino al machismo en general.

Textualmente la guía escribe perlas como :

Tu marido sentirá que ha llegado a un paraíso de descanso y orden, esto te levantará el ánimo a ti también ”, “Procura verte feliz.”, “Déjalo hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos”, etc.

¿En serio?. Con esto te está diciendo, para que lo entendamos, que nuestra felicidad depende de la de nuestro marido, que sonriamos aunque llevemos la vida de mierda que nos mande el patriarcado y que lo que nos importa a nosotras es una tontería muy por debajo de la opinión de nuestro marido.

Es increíble cómo antes las mujeres sólo servíamos como exclavas, objeto de satisfacción para que nuestro marido estuviese siempre agusto, costase lo que nos costase a nosotras. Daba igual si queríamos hacer otra cosa, porque nuestra obligación era esclavizarnos de por vida desde que nos casábamos hasta que moríamos.

Y esto me da rabia, porque era algo indudable. No es que todos los maridos fuesen ogros que nos obligaban a servirles en todo cuanto necesitasen. No. Simplemente, eso era la tónica machista general. Los hombres lo suponían y las mujeres lo hacían porque era no habitual, lo que había que hacer y se sentían felices en su esclavitud.

Con esto me he dado cuenta de que hago bien en creer en las personas. Porque poco a poco y aunque parezca imposible, nos fueron saliendo alas tras esto y conseguimos volar. Volar del matrimonio convencional entre un hombre y una mujer, volar del trabajo de ama de casa sin ser remunerado, volar de la cosificación de las mujeres, y volar de la sociedad misógina en la que España se sumía en 1953.

Aún queda mucho, no me malinterpretéis, pero, por lo que al machismo respecta, cualquier tiempo pasado fue peor.

Os dejo con la maravillosa canción de ‘Girls Just Wanna Have Fun’, que unos cuantos años después sirvió como reivindicación de la mano de Cindy Lauper. ¡Disfrutadla!

Imágenes: vivelohoy.com

 

Mis historias en Meetic Affinity: amigos, pareja o lo que surja

Mis historias en Meetic Affinity: amigos, pareja o lo que surja

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Hoy es 15 de febrero, lo que quiere decir que ayer fue San Valentín. Y chicas, yo estoy tan feliz. Ya sabéis que a mí eso de la pareja es algo que me trae sin cuidado.

Que la tengo, bien. Que no, pues bien también. Ya sabéis que sólo os hacéis falta vosotras mismas para ser felices.

Aun así, a quién vamos a engañar. Nos gusta sentir compañía, es verdad. Yo, al llevar bastante tiempo sin pareja, he caído a las aplicaciones de para buscarla. He estado desde entonces con un par de chicas y algún que otro chico, pero (a parte del sexo) no ha sido nada serio.

Como muchos me preguntáis, vengo a hablaros de Meetic Affinity, lo que es una maravillosa app que va súper bien para encontrar amigos, pareja o lo que surja. Meetic Affinity es una web en la que realizamos un test de personalidad y, a raíz de ahí, te ponen en contacto con gente parecida a ti.

Suena bien, ¿eh? Pues sí, y está genial porque así conoces a gente de todo tipo, pero siempre tienes de qué hablar.

Y como sé que lo estáis deseando, os cuento una de mis anécdotas en esta app, que me hizo pasar un muy buen rato.

Nada más hacerme un perfil con todo tipo de detalles, hacerme la moderna y, por supuesto, poner las fotos más sexys, entré en contacto con un chico. Empezamos a hablar y vimos que había mucho feeling entre ambos y creo que ambos veíamos al otro como alguien con quien pasar el rato (entendedme, chicas). Pongamos que el susodicho se llamaba Teo Ymar, que de nombre no es ese, pero el apellido lo mantengo.

Como os podréis imaginar, la que hablaba y hablaba sin parar era yo, pero justo ese punto interesante de él me atraía mucho. Yo quería más, y él estaba receptivo. Entonces le propuse quedar en una cafetería de mi barrio para tomar algo un viernes por la noche, ya que al próximo día no había que madrugar, y así podríamos alargar la noche en caso de que quisiésemos. Nos dijimos cómo iríamos vestidos para con confundirnos de persona.

Por lo tanto yo me hice las uñas, me puse un escote hasta el ombligo, me depilé entera y allá que fui sin pensarlo dos veces. Llegué cinco minutitos tarde, y allí en la barra estaba Teo, con una americana que le daba un puntazo elegante que me despertó una ligera sonrisa.

Total, que le planté dos besos, y acto seguido cogió del brazo a una chica que estaba a su lado y me la presentó. Yo me quedé ojiplática. Pero, todo hay que decirlo, la chica era muy mona. “Esta es la famosa Mar”, me dijo. Yo no recordaba haber hablado de ninguna Mar con él, por lo que puse una cara un tanto pintoresca. Él lo debió notar, y me aclaró ‘“Teo Y Mar, yo soy Teo, y ella es Mar”.

Osea, el nombre que había puesto en Meetic Affinity no era cierto. Bueno, el nombre era verdadero, pero el apellido no. Pues chicas, que queréis que os diga, la idea de ser tres me gustó y la verdad es que después de unos vinos, subimos a mi casa, y la noche fluyó bien. Despertamos los tres en mi cama al día siguiente y, bueno, la mañana terminó de fluir.

Fue un finde muy guay, así que para mí Meetic Affinity empezó con buen pie. Sigo en contacto con Teo y Mar, y de vez en cuando, si estamos aburridos, quedamos para revivir aquella primera toma de contacto.

Por eso, y como ya os dije, el poliamor está genial si todas las partes están de acuerdo.

Os dejo está canción de Fangoria, grupo ochentero que siempre ha sido muy abierto de mente, justo como yo.

¡Nos vemos la semana que viene!

¡Estoy de vuelta! Hakuna Matata

¡Estoy de vuelta! Hakuna Matata

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Yo, de vuelta. Aunque me hayáis visto activa en mis redes sociales, hace mucho que no me pasaba por aquí.

Y es que chicas, ¡he estado de viaje espiritual! Como ya os conté, me aficioné hace un tiempo a viajar en solitario, y este fue uno de esos viajes súper emocionantes que hay que hacer sí o sí.

Decidí viajar a Japón para encontrar el mejor sushi que existiese, y me acabé encontrando a mí misma. No vengo a contaros mi viaje, sino a hablaros de mis creencias. Sé que es un tema algo polémico, pero ¿desde cuándo me importa a mi lo que piense la gente?

Llegué a Japón después de haber visto un documental de esos que nadie ve, un día que no podía dormir, y creedme que lo había intentado todo. Tras buscar en mil páginas distintas, encontré Kumano Kodo, un sitio al que acuden mochileros de todo el mundo durante el año para adentrarse en esta preciosa cultura y visitar un templo de estos que están dibujados en las paredes de todos los restaurantes chinos. Pero eso ya os lo contaré otro día.

Quiero decir que, aunque fuese a un lugar budista, yo fui para desconectar, porque no soy ni budista, ni católica, ni romana ni apostólica. Aún estando bautizada y comulgada, rara vez me veréis en la iglesia.

Y es que, chicas, no me juzguéis, pero yo no tengo religión, yo creo en las personas y en la suerte. Es duro chicas pero, cuando dentro de muchos años muera, no habrá nada. ¿Y qué? No habrá nada, pero yo no me voy a enterar.

Si me muero, dejo de funcionar y punto. Es un punto de vista tan legítimo como otro cualquiera, y tiene las mismas posibilidades de acabar siendo verdad. Hay cosas que no me explico cómo, ¿de dónde sale el Big Bang?, pero no me preocupa su respuesta.

A lo que me refiero es que, de momento, lo único que sabemos es que tenemos una vida asegurada, y chicas, yo al menos la quiero aprovechar. Sabéis que a veces me revoluciono un poco en contra del mundo, pero este verano he aprendido a valorar un poco más cada cosa buena que me pasa. No me entendáis mal, que voy a seguir igual de reivindicativa que en otros posts.

Tenemos suerte de estar aquí, recordad que – aunque me cueste admitirlo- fuimos el espermatozoide más rápido. Hubo un montón de posibilidades y nos tocó a nosotras. Y no nos tenemos que preocupar de qué va a pasar después de nuestro paso por la vida.

Nacimos para ser felices, no perfectas, ni madres, ni amas de casa, ni sumisas ni muchísimo menos. Que si queremos serlo, pues adelante. Pero esto tiene que ser nuestra elección, no la de nadie.

Os dejo con uno de mis grupos favoritos, que hicieron hace unos años una oda a la vida que ya es conocida por todo el mundo, y seguro que ya conocéis. Se llama ‘Viva La Vida’, un lema que me viene al pelo en el post de hoy.

Sólo me queda deciros que aprovechéis el tiempo de la manera que más os guste, que a mí los 36 años que llevo aquí se me han hecho muy cortitos. Llevad la vida que os apetezca y haced de ella una obra de arte.

¿Y vosotras, chicas? ¿Qué opinión os merece la vida que lleváis? No hace falta que vayáis a Japón a meditarlo, podéis dejármelo por aquí abajo.

¿Qué es ser bisexual en 2016?

¿Qué es ser bisexual en 2016?

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Yo, emocionadísima. Hoy es el día del Orgullo LGTB, el primero que vivo fuera del armario. Además, este sábado participaré en la manifestación de Madrid bajo el lema “Leyes por la igualdad real ya. Año de la bisexualidad en la diversidad”.  Aunque poco a poco nuestra situación mejora, todavía existe mucha ignorancia sobre qué es ser bisexual y, día a día, sufrimos discriminación. Por ello, en este post, voy a hablaros sobre ¡sorpresa!, la bisexualidad. Para abrir boca y que veáis por donde van los tiros, os dejo con I U She, una canción en la que la cantante canadiense Peaches declara “no tengo nada que decidir. Me gustan los chicos y las chicas”.

¿QUÉ SUPONE SER BISEXUAL?

Como os dije cuando salí del armario con vosotras, este 2016, ha sido declarado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) como Año de la bisexualidad en la diversidad. Es la primera vez que esto ocurre y, a propósito de ello, el Grupo Bisexual de la federación compartió la mejor definición de bisexualidad que he leído en mi vida: “es la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual,emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, ni de la misma manera ni con la misma intensidad”.

Tras esta aclaración, se hace importante recalcar que somos siempre bisexuales, es decir, no nos hacemos homosexuales ni heterosexuales cuando estamos con alguien de nuestro mismo sexo o del opuesto, respectivamente. Simplemente, tenemos relaciones sin más adjetivo que sentimentales. Y, además, tampoco somos un pase directo a cumplir la fantasía del trío.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi "soy bisexual" con un "je,je,je, entonces te molarán los tríos.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi “soy bisexual” con un “je,je,je, entonces te molarán los tríos.”

PROBLEMAS A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS

En este apartado, os voy a hablar de mí y mis experiencias (¿y cómo así? ¿Rebecca, eres tú?) y, también de las de toda la gente bisexual de todas las edades que he conocido en el último año. Con esto quiero decir que los problemas a los que nos enfrentamos las personas bisexuales no son sólo desagradables experiencias del pasado mal superadas (además, la mayoría tenemos las heridas cerradas), sino que ocurren cada día.

Los homosexuales sufren homobofia, los transexuales, transfobia y los bisexuales, bifobia. La principal pega de visibilizarte como bisexual es que esa bifobia puede proceder tanto de heterosexuales como de las personas LGT. Para haceros más clara la comprensión, he seleccionado las principales muestras de bifobia que existen y sus consecuencias directas:

  • La negación. “Yo no me creo la bisexualidad” o “Todas las personas que me han dicho que eran bisexuales han terminado (¿?) siendo gays/lesbianas” son frases de mierda que te suele decir la gente a la cara y con la típica sonrisa impertinente de autosuficiencia. Siempre me viene a la cabeza lo mismo, “¿quién te has creído tú para juzgar como falsa o verdadera mi orientación sexual? No tienes por qué entenderlo todo, basta con respetar”.

Resulta curioso lo atrevidas que son la ignorancia y la ausencia de educación.

  • Pocos referentes. Esto significa que pocos famosos, políticos o personas como nosotras se atreven a salir del armario como bisexuales. Cada vez hay más, pero todavía están a años luz en número respecto al resto de letras del colectivo LGTB. ¿Cuáles son las principales consecuencias de esto? Para empezar, que cuando somos pequeñas no sabemos qué nos pasa. Después, cuando ya empiezas a intuir quién eres, compruebas que la bifobia campa a sus anchas en la sociedad. De hecho, frases como que la bisexualidad es una fase,  la antesala a la aceptación de tu homosexualidad o que hay que decidir, lo impregnan todo, una vez sale a colación alguna conversación sobre gays. Todas esas palabras te hacen creer que si la homsexualidad ya es mala, la bisexualidad ya ni os cuento. Entonces, cuando ves que eres bisexual, te sientes total y absolutamente desamparado. Además, si aparecemos en libros o películas, en el 99% de los casos se nos muestra como personas desequilibradas y en las que no se puede confiar.
  • “Sois viciosos/promiscuos”. Esta afirmación me hace “mucha gracia” y, de hecho, mentalmente (a veces, también en alto), mi respuesta siempre es “y ¿qué?” Disculpad mi lenguaje, pero a ti qué coño te importa con quién me acueste o me deje de acostar. Algunas personas somos más promiscuas y otras, menos, independientemente de nuestra orientación sexual. Y ya. Además, nunca he podido comprender cómo, en pleno siglo XXI, la palabra “promiscua” sigue siendo un insulto. A la mayoría nos gusta el sexo. Por tanto, ¿qué problema hay en practicarlo?
  • “Si sólo has estado con chicas, no eres bisexual, sino lesbiana”. A ver, querida, nuestra orientación sexual no define nuestras prácticas. Además, cuando un hombre lleva toda la vida casado con una mujer y, de repente, sale del armario como gay, nadie duda de su orientación, incluso sin haberse acostado con otros hombres. Entonces, ¿por qué sí existen dudas en nuestro caso? Pregunta sin respuesta.

 

Bueno, como habéis visto, he empezado este artículo entusiasmada y lo he terminado indignada. En fin, son las cosas de la vida. La situación de los bisexuales en la sociedad mejora poco a poco, aunque aún quede mucho camino por recorrer. Al igual que Christina Aguilera (bisexual reconocida), continúo esperando un cambio que nos libere de las cadenas de la discriminación e invisibilización.