“Guía de la buena esposa” ¿Hasta dónde llegaba nuestra dignidad?

“Guía de la buena esposa” ¿Hasta dónde llegaba nuestra dignidad?

¡Hola chicas! ¿Cómo estáis? Yo, anonadada.

Hoy os vengo a hablar de algo que, el viernes pasado por la tarde, me cogió por sorpresa. Fui a casa de mi madre a tomar café, y mientras ella lo preparaba, me puse a curiosear en la enorme librería que tiene en el salón. Vi una cartilla fina y pequeña, la saqué y… ¡horror! “Guía de la buena esposa”.

Sí queridas, habéis leído bien. Entre mis manos tenía una guía de cómo ser buena esposa. Estaba datada de 1953, año en el que mi madre aún no había nacido. Me contó que lo compró en El Rastro cuando era pequeña.

Atención a todas, porque vais a leer los once consejos más estúpidos que supuestamente escribió la Falange hace sesenta y cuatro años:

¿Qué os parece la guía? Por favor contádmelo en comentarios.

Yo por unos momentos me quedé muda. Muda porque se piensa que esta machista guía lo ha escrito una mujer. Pilar Primo de Rivera, prima del fundador de la Falange fue la iluminada. Desde luego que su procedencia, es de lo más conservadora y machista que puede haber. Pero aun así, ¿cómo puede cosificarse de tal forma?

Quitando el hecho de que yo sea especialmente feminista, lo he hablado con amigas y todas coinciden: En 1953 las mujeres éramos el objeto de placer para los hombres. Y no me entendáis mal, no me estoy refiriendo sólo al sexo, sino al machismo en general.

Textualmente la guía escribe perlas como :

Tu marido sentirá que ha llegado a un paraíso de descanso y orden, esto te levantará el ánimo a ti también ”, “Procura verte feliz.”, “Déjalo hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos”, etc.

¿En serio?. Con esto te está diciendo, para que lo entendamos, que nuestra felicidad depende de la de nuestro marido, que sonriamos aunque llevemos la vida de mierda que nos mande el patriarcado y que lo que nos importa a nosotras es una tontería muy por debajo de la opinión de nuestro marido.

Es increíble cómo antes las mujeres sólo servíamos como exclavas, objeto de satisfacción para que nuestro marido estuviese siempre agusto, costase lo que nos costase a nosotras. Daba igual si queríamos hacer otra cosa, porque nuestra obligación era esclavizarnos de por vida desde que nos casábamos hasta que moríamos.

Y esto me da rabia, porque era algo indudable. No es que todos los maridos fuesen ogros que nos obligaban a servirles en todo cuanto necesitasen. No. Simplemente, eso era la tónica machista general. Los hombres lo suponían y las mujeres lo hacían porque era no habitual, lo que había que hacer y se sentían felices en su esclavitud.

Con esto me he dado cuenta de que hago bien en creer en las personas. Porque poco a poco y aunque parezca imposible, nos fueron saliendo alas tras esto y conseguimos volar. Volar del matrimonio convencional entre un hombre y una mujer, volar del trabajo de ama de casa sin ser remunerado, volar de la cosificación de las mujeres, y volar de la sociedad misógina en la que España se sumía en 1953.

Aún queda mucho, no me malinterpretéis, pero, por lo que al machismo respecta, cualquier tiempo pasado fue peor.

Os dejo con la maravillosa canción de ‘Girls Just Wanna Have Fun’, que unos cuantos años después sirvió como reivindicación de la mano de Cindy Lauper. ¡Disfrutadla!

Imágenes: vivelohoy.com

 

Mis historias en Meetic Affinity: amigos, pareja o lo que surja

Mis historias en Meetic Affinity: amigos, pareja o lo que surja

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Hoy es 15 de febrero, lo que quiere decir que ayer fue San Valentín. Y chicas, yo estoy tan feliz. Ya sabéis que a mí eso de la pareja es algo que me trae sin cuidado.

Que la tengo, bien. Que no, pues bien también. Ya sabéis que sólo os hacéis falta vosotras mismas para ser felices.

Aun así, a quién vamos a engañar. Nos gusta sentir compañía, es verdad. Yo, al llevar bastante tiempo sin pareja, he caído a las aplicaciones de para buscarla. He estado desde entonces con un par de chicas y algún que otro chico, pero (a parte del sexo) no ha sido nada serio.

Como muchos me preguntáis, vengo a hablaros de Meetic Affinity, lo que es una maravillosa app que va súper bien para encontrar amigos, pareja o lo que surja. Meetic Affinity es una web en la que realizamos un test de personalidad y, a raíz de ahí, te ponen en contacto con gente parecida a ti.

Suena bien, ¿eh? Pues sí, y está genial porque así conoces a gente de todo tipo, pero siempre tienes de qué hablar.

Y como sé que lo estáis deseando, os cuento una de mis anécdotas en esta app, que me hizo pasar un muy buen rato.

Nada más hacerme un perfil con todo tipo de detalles, hacerme la moderna y, por supuesto, poner las fotos más sexys, entré en contacto con un chico. Empezamos a hablar y vimos que había mucho feeling entre ambos y creo que ambos veíamos al otro como alguien con quien pasar el rato (entendedme, chicas). Pongamos que el susodicho se llamaba Teo Ymar, que de nombre no es ese, pero el apellido lo mantengo.

Como os podréis imaginar, la que hablaba y hablaba sin parar era yo, pero justo ese punto interesante de él me atraía mucho. Yo quería más, y él estaba receptivo. Entonces le propuse quedar en una cafetería de mi barrio para tomar algo un viernes por la noche, ya que al próximo día no había que madrugar, y así podríamos alargar la noche en caso de que quisiésemos. Nos dijimos cómo iríamos vestidos para con confundirnos de persona.

Por lo tanto yo me hice las uñas, me puse un escote hasta el ombligo, me depilé entera y allá que fui sin pensarlo dos veces. Llegué cinco minutitos tarde, y allí en la barra estaba Teo, con una americana que le daba un puntazo elegante que me despertó una ligera sonrisa.

Total, que le planté dos besos, y acto seguido cogió del brazo a una chica que estaba a su lado y me la presentó. Yo me quedé ojiplática. Pero, todo hay que decirlo, la chica era muy mona. “Esta es la famosa Mar”, me dijo. Yo no recordaba haber hablado de ninguna Mar con él, por lo que puse una cara un tanto pintoresca. Él lo debió notar, y me aclaró ‘“Teo Y Mar, yo soy Teo, y ella es Mar”.

Osea, el nombre que había puesto en Meetic Affinity no era cierto. Bueno, el nombre era verdadero, pero el apellido no. Pues chicas, que queréis que os diga, la idea de ser tres me gustó y la verdad es que después de unos vinos, subimos a mi casa, y la noche fluyó bien. Despertamos los tres en mi cama al día siguiente y, bueno, la mañana terminó de fluir.

Fue un finde muy guay, así que para mí Meetic Affinity empezó con buen pie. Sigo en contacto con Teo y Mar, y de vez en cuando, si estamos aburridos, quedamos para revivir aquella primera toma de contacto.

Por eso, y como ya os dije, el poliamor está genial si todas las partes están de acuerdo.

Os dejo está canción de Fangoria, grupo ochentero que siempre ha sido muy abierto de mente, justo como yo.

¡Nos vemos la semana que viene!

¡Estoy de vuelta! Hakuna Matata

¡Estoy de vuelta! Hakuna Matata

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Yo, de vuelta. Aunque me hayáis visto activa en mis redes sociales, hace mucho que no me pasaba por aquí.

Y es que chicas, ¡he estado de viaje espiritual! Como ya os conté, me aficioné hace un tiempo a viajar en solitario, y este fue uno de esos viajes súper emocionantes que hay que hacer sí o sí.

Decidí viajar a Japón para encontrar el mejor sushi que existiese, y me acabé encontrando a mí misma. No vengo a contaros mi viaje, sino a hablaros de mis creencias. Sé que es un tema algo polémico, pero ¿desde cuándo me importa a mi lo que piense la gente?

Llegué a Japón después de haber visto un documental de esos que nadie ve, un día que no podía dormir, y creedme que lo había intentado todo. Tras buscar en mil páginas distintas, encontré Kumano Kodo, un sitio al que acuden mochileros de todo el mundo durante el año para adentrarse en esta preciosa cultura y visitar un templo de estos que están dibujados en las paredes de todos los restaurantes chinos. Pero eso ya os lo contaré otro día.

Quiero decir que, aunque fuese a un lugar budista, yo fui para desconectar, porque no soy ni budista, ni católica, ni romana ni apostólica. Aún estando bautizada y comulgada, rara vez me veréis en la iglesia.

Y es que, chicas, no me juzguéis, pero yo no tengo religión, yo creo en las personas y en la suerte. Es duro chicas pero, cuando dentro de muchos años muera, no habrá nada. ¿Y qué? No habrá nada, pero yo no me voy a enterar.

Si me muero, dejo de funcionar y punto. Es un punto de vista tan legítimo como otro cualquiera, y tiene las mismas posibilidades de acabar siendo verdad. Hay cosas que no me explico cómo, ¿de dónde sale el Big Bang?, pero no me preocupa su respuesta.

A lo que me refiero es que, de momento, lo único que sabemos es que tenemos una vida asegurada, y chicas, yo al menos la quiero aprovechar. Sabéis que a veces me revoluciono un poco en contra del mundo, pero este verano he aprendido a valorar un poco más cada cosa buena que me pasa. No me entendáis mal, que voy a seguir igual de reivindicativa que en otros posts.

Tenemos suerte de estar aquí, recordad que – aunque me cueste admitirlo- fuimos el espermatozoide más rápido. Hubo un montón de posibilidades y nos tocó a nosotras. Y no nos tenemos que preocupar de qué va a pasar después de nuestro paso por la vida.

Nacimos para ser felices, no perfectas, ni madres, ni amas de casa, ni sumisas ni muchísimo menos. Que si queremos serlo, pues adelante. Pero esto tiene que ser nuestra elección, no la de nadie.

Os dejo con uno de mis grupos favoritos, que hicieron hace unos años una oda a la vida que ya es conocida por todo el mundo, y seguro que ya conocéis. Se llama ‘Viva La Vida’, un lema que me viene al pelo en el post de hoy.

Sólo me queda deciros que aprovechéis el tiempo de la manera que más os guste, que a mí los 36 años que llevo aquí se me han hecho muy cortitos. Llevad la vida que os apetezca y haced de ella una obra de arte.

¿Y vosotras, chicas? ¿Qué opinión os merece la vida que lleváis? No hace falta que vayáis a Japón a meditarlo, podéis dejármelo por aquí abajo.

¿Qué es ser bisexual en 2016?

¿Qué es ser bisexual en 2016?

¡Hola amigas! ¿Qué tal estáis? Yo, emocionadísima. Hoy es el día del Orgullo LGTB, el primero que vivo fuera del armario. Además, este sábado participaré en la manifestación de Madrid bajo el lema “Leyes por la igualdad real ya. Año de la bisexualidad en la diversidad”.  Aunque poco a poco nuestra situación mejora, todavía existe mucha ignorancia sobre qué es ser bisexual y, día a día, sufrimos discriminación. Por ello, en este post, voy a hablaros sobre ¡sorpresa!, la bisexualidad. Para abrir boca y que veáis por donde van los tiros, os dejo con I U She, una canción en la que la cantante canadiense Peaches declara “no tengo nada que decidir. Me gustan los chicos y las chicas”.

¿QUÉ SUPONE SER BISEXUAL?

Como os dije cuando salí del armario con vosotras, este 2016, ha sido declarado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) como Año de la bisexualidad en la diversidad. Es la primera vez que esto ocurre y, a propósito de ello, el Grupo Bisexual de la federación compartió la mejor definición de bisexualidad que he leído en mi vida: “es la orientación sexual de quienes sienten atracción sexual,emocional y/o romántica hacia personas de más de un género y/o sexo, no necesariamente al mismo tiempo, ni de la misma manera ni con la misma intensidad”.

Tras esta aclaración, se hace importante recalcar que somos siempre bisexuales, es decir, no nos hacemos homosexuales ni heterosexuales cuando estamos con alguien de nuestro mismo sexo o del opuesto, respectivamente. Simplemente, tenemos relaciones sin más adjetivo que sentimentales. Y, además, tampoco somos un pase directo a cumplir la fantasía del trío.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi "soy bisexual" con un "je,je,je, entonces te molarán los tríos.

Mi cara cada vez que alguien reacciona a mi “soy bisexual” con un “je,je,je, entonces te molarán los tríos.”

PROBLEMAS A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS

En este apartado, os voy a hablar de mí y mis experiencias (¿y cómo así? ¿Rebecca, eres tú?) y, también de las de toda la gente bisexual de todas las edades que he conocido en el último año. Con esto quiero decir que los problemas a los que nos enfrentamos las personas bisexuales no son sólo desagradables experiencias del pasado mal superadas (además, la mayoría tenemos las heridas cerradas), sino que ocurren cada día.

Los homosexuales sufren homobofia, los transexuales, transfobia y los bisexuales, bifobia. La principal pega de visibilizarte como bisexual es que esa bifobia puede proceder tanto de heterosexuales como de las personas LGT. Para haceros más clara la comprensión, he seleccionado las principales muestras de bifobia que existen y sus consecuencias directas:

  • La negación. “Yo no me creo la bisexualidad” o “Todas las personas que me han dicho que eran bisexuales han terminado (¿?) siendo gays/lesbianas” son frases de mierda que te suele decir la gente a la cara y con la típica sonrisa impertinente de autosuficiencia. Siempre me viene a la cabeza lo mismo, “¿quién te has creído tú para juzgar como falsa o verdadera mi orientación sexual? No tienes por qué entenderlo todo, basta con respetar”.

Resulta curioso lo atrevidas que son la ignorancia y la ausencia de educación.

  • Pocos referentes. Esto significa que pocos famosos, políticos o personas como nosotras se atreven a salir del armario como bisexuales. Cada vez hay más, pero todavía están a años luz en número respecto al resto de letras del colectivo LGTB. ¿Cuáles son las principales consecuencias de esto? Para empezar, que cuando somos pequeñas no sabemos qué nos pasa. Después, cuando ya empiezas a intuir quién eres, compruebas que la bifobia campa a sus anchas en la sociedad. De hecho, frases como que la bisexualidad es una fase,  la antesala a la aceptación de tu homosexualidad o que hay que decidir, lo impregnan todo, una vez sale a colación alguna conversación sobre gays. Todas esas palabras te hacen creer que si la homsexualidad ya es mala, la bisexualidad ya ni os cuento. Entonces, cuando ves que eres bisexual, te sientes total y absolutamente desamparado. Además, si aparecemos en libros o películas, en el 99% de los casos se nos muestra como personas desequilibradas y en las que no se puede confiar.
  • “Sois viciosos/promiscuos”. Esta afirmación me hace “mucha gracia” y, de hecho, mentalmente (a veces, también en alto), mi respuesta siempre es “y ¿qué?” Disculpad mi lenguaje, pero a ti qué coño te importa con quién me acueste o me deje de acostar. Algunas personas somos más promiscuas y otras, menos, independientemente de nuestra orientación sexual. Y ya. Además, nunca he podido comprender cómo, en pleno siglo XXI, la palabra “promiscua” sigue siendo un insulto. A la mayoría nos gusta el sexo. Por tanto, ¿qué problema hay en practicarlo?
  • “Si sólo has estado con chicas, no eres bisexual, sino lesbiana”. A ver, querida, nuestra orientación sexual no define nuestras prácticas. Además, cuando un hombre lleva toda la vida casado con una mujer y, de repente, sale del armario como gay, nadie duda de su orientación, incluso sin haberse acostado con otros hombres. Entonces, ¿por qué sí existen dudas en nuestro caso? Pregunta sin respuesta.

 

Bueno, como habéis visto, he empezado este artículo entusiasmada y lo he terminado indignada. En fin, son las cosas de la vida. La situación de los bisexuales en la sociedad mejora poco a poco, aunque aún quede mucho camino por recorrer. Al igual que Christina Aguilera (bisexual reconocida), continúo esperando un cambio que nos libere de las cadenas de la discriminación e invisibilización.

 

Apps para ligar entre mujeres

Apps para ligar entre mujeres

¡Hola de nuevo chicas! ¿Qué tal lleváis la semana? Se acerca el Orgullo LGTB de Madrid, el primero que voy a pasar fuera del armario y, con este acontecimiento en mente, desde hace unos meses, me he hecho una usuaria asidua de apps para ligar entre mujeres. No me preguntéis por qué, pero me apetece acudir a la manifestación con gente ajena a mi círculo. Me atrae mucho la idea de compartir esos momentos con chicas lesbianas y bisexuales, enriquecerme con ellas y marchar en plan “poder femenino”, como en esta canción (por favor, quedaos con la idea de empoderamiento y obviad la parte de burlarnos de los hombres):

Esas son las principales razones por las que, en el post de hoy, voy a hablaros de mis apps favoritas para conocer chicas-mujeres lesbianas y bisexuales y mi particular visión sobre este mundo.

PROS Y CONTRAS DE LIGAR CON APLICACIONES

Como sabéis, normalmente, me encanta denunciar desigualdades, pero acabar con detalles positivos que os dejen con buen sabor de boca y esperanza en el futuro. Por eso, para el tema que nos ocupa, voy a proceder a mencionaros primero las desventajas que veo a ligar con el móvil y, después, todos los beneficios que tiene asociados.

Desventajas:

Nuestra vista sufre.

Nuestro cuello también.

Nos podemos llegar a chocar con farolas, sillas, personas…

No estamos atentas a la llamada “vida real”.

Podemos caer en la tentación de llevar una doble vida y, además, dejar de lado a nuestras amistades por una pantalla.

Estar todo el día pendiente del móvil, una de las contraindicaciones de las apps de ligue.

Beneficios:

Conocer a montones de mujeres en cualquier momento, ese en el que estás dispuesta, no con cara de perro tras salir del trabajo.

En una discoteca o fiesta, comprobar si la chica que te gusta es “del gremio”.

Descubrir que no eres la única bisexual del barrio.

Subir nuestra autoestima (opción sólo recomendable para días malos malísimos).

MIS APPS FAVORITAS PARA LIGAR ENTRE MUJERES 

Cuando me decidí a crearme un perfil en una aplicación para ligar, opté por hacerlo en todas las que me encontraba en los clásicos posts “mejores apps para lesbianas” (exclusivamente para mujeres bisexuales no he encontrado. Aunque, tampoco importa.). Tras meses de pruebas y errores, tengo muy claro que nunca volveré a Tinder, donde algunos hombres se dedican a acosar o proferirnos insultos machistas. No sé, llamadme sectaria, pero prefiero ligar en un espacio seguro. Así que, borrón y cuenta fuera.

Por tanto, mis apps preferidas son:

Twitter

El amor también está en Twitter (oh, qué bonito ^^)

¿Twitter? ¿Es una broma? No, no lo es. En la red social del pajarito existe una comunidad lésbica muy potente y otra emergente de mujeres bisexuales. Imagino que os estaréis preguntando si utilizo la cuenta que todas conocéis para ligar. La respuesta es no. Tengo otra alternativa para no mezclar las cosas. Una es mi cuenta personal-profesional y la otra la creada para ligar, conocer chicas o, simplemente, sentirme segura.

Wapa

Aunque antes tenía el nombre de Brenda, llegó a mi vida en forma de Wapa. Según me han contado, la versión anterior funcionaba mejor, pero esta tampoco me parece tan mala como he oído por ahí. Se trata de una app que tiene geolocalizadas a todas sus “miembras”. De esta manera, al entrar, aparecen en primera posición las mujeres que se encuentran más cerca del lugar donde estéis. En el perfil, además, permite subir hasta 10 fotos (repartidas entre públicas y privadas).

Los principales fallos que he experimentado son que, a veces te avisa de mensajes recibidos y otras, no y, que, en ocasiones, parece que no envía las respuestas o saludos. Sí, he dicho parece porque normalmente lo hace, sólo que tarda mil años en mostrártelo. Para entonces, ya has achicharrado al ligue potencial con miles de “qué tal” o “lo siento, no me gustas”.

Otra cosa que me desagrada, aunque no es un fallo propiamente dicho, es la publicidad. Cada dos por tres, sale una ventanita emergente y molesta. Pero, si obviais esos detalles, es una buena app de ligue.

MagLes Match

Las responsables de esta app la definen como una para que liguen mujeres lesbianas, bisexuales, heterocuriosas y transexuales de habla hispana. Y, en efecto, sirve para eso porque, aunque también la venden como una plataforma para leer artículos interesantes o consultar la agenda, todas sabemos muy bien a lo que vamos.

Como os he dicho al principio, me gusta ligar en espacios seguros. Por eso, estoy segura de que os va a encantar la siguiente información: para acceder al chat, se necesita un código de invitación. Y ¿cómo se consigue? Existen dos vías. La primera es pedírselo a una amiga que sepas que utiliza MagLes. La segunda, la que yo utilicé, consiste en escribirles un DM por Facebook o un email a hola@maglesmatch.com.

Estas son mis tres apps preferidas para ligar entre mujeres. ¿Cuáles utilizáis vosotras?

 

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