¿Cuántas veces habéis pensado aquellos de ‘tierra trágame’ (y escúpeme en Australia)? Y ¿cuántas otras habéis necesitado ir volando a algún sitio y os han fallado las alas (y las piernas)?

A mí este tipo de situaciones me ocurren varias veces al día, en serio, no exagero. Pero sin duda, hay situaciones en las que me hubiera gustado tener superpoderes urgentemente, memorables.

  1. Entrar a una habitación que no debía. Y con habitación me refiero a cualquier lugar. Yo he ido corriendo hacia el despacho de mi jefe, he entrado sin llamar y me he dado cuenta de que no era el despacho sino la sala de reuniones y que estaba llena de gente. Momentazo de vergüenza total con subida de colores incluida y el deseo de ser invisible en 3, 2, 1…
  2. Momento ligue/acoso y derribo. Salir a tomar algo con la intención de SOLO tomar algo, que un tío te entre, rechazarle disimuladamente, que no lo pille, rechazarle más directamente, que se siga pegando como una lapa… ¡Y hacerle desaparecer en ese mismo instante! Este superpoder es mi favorito.
  3. Reencuentro con mi ex y su novia. Esta situación ya es más concreta. Iba yo paseando, doblo la esquina y… ¡ZAS! Mi ex más odiado de la mano con su nueva novia. Sonrisa falsa, ‘encantada de verte tan bien’, ‘¿esta es tu novia?’, ‘¡Ah! ¿Es modelo dices?’ (Siempre que sea guapa molesta, mucho). En ese momento me acordé de mi amado Cíclope en ‘X-Men’ y deseé poder fundirles con la mirada (lo intenté, pero siguieron andando).

  4. Tener la boca modo buzón. También llamado momento bocazas. Y aquí sí que no puedo concretar, he tenido tantos… ‘¡Qué guapa tu madre/hija!’ A lo que te responde: ‘Es mi novia’. Esto me ha pasado en todas las variantes que te puedas imaginar y en todas he deseado poder hacerme invisible, desaparecer o que me tragara la tierra, sin preferencias.
  5. El despertar de la mañana siguiente. Abres los ojos y estás en una cama desconocida con una resaca gracias a la que dudas hasta de tu nombre, estás acompañada por alguien al que la luz tenue del bar cutre en el que terminaste le favorecía mucho (la luz del día no) y envidias no estar en una peli de Hollywood para poder cambiar a ese espécimen por Bradley Cooper chascando los dedos.

Estos son algunas de las situaciones en las que me hubiera gustado tener superpoderes. Tengo alguna más guardada en la recámara para contárosla más adelante pero antes, ¿en qué situaciones te hubiese gustado tenerlos a ti? ¡Soy toda ojos!

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